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75 años de estudio han mostrado los secretos para tener una vida plena

Amor

¿Cómo sería si existiera un estudio dedicado a desenterrar los secretos de una vida feliz y el propósito de la misma? Debería de ser conducido a lo largo de muchas décadas, siguiendo las vidas de las personas reales, desde la infancia hasta que fueran ancianas, para poder ver cómo han cambiado y lo que han aprendido. Y probablemente sería un compromiso muy ambicioso para cualquiera.

Sólo un grupo de investigadores de Harvard se han comprometido a ello, aportando una información clara, y bastante precisa acerca de algunas de las preguntas principales de la vida: cómo crecemos y cambiamos, lo que valoramos a medida que pasa el tiempo, y lo que probablemente nos hará sentirnos felices y satisfechos.

El estudio, conocido como el Gran Estudio de Harvard, tiene algunas limitaciones – no incluye a mujeres, para empezar. Sin embargo, proporciona una visión sin igual de la especie humana, siguiendo a 268 estudiantes universitarios varones en los años 1938 – 1940 (que ahora tendrán unos 90 años) durante 75 años, recopilando datos de varios aspectos de sus vidas en intervalos regulares. Y las conclusiones son universales.

Hablamos con George Vaillant, el psiquiatra de Harvard que dirigió el estudio desde 1972 hasta 2004, y que escribió un libro acerca de ello, con la idea de revisar los hallazgos del estudio. Abajo, cinco lecciones del Gran Estudio para aplicar a tu propio propósito de una vida más feliz y con mayor sentido.

El Amor es lo que realmente importa.

Podría parecer obvio, pero eso no lo hace menos cierto: el Amor es la llave para la felicidad y para tener una vida completa. Tal y como señala Vaillant, hay dos pilares para la felicidad. «Uno es Amor», escribe. «El otro es encontrar la forma de llevar la vida sin dejar el Amor de lado».

Vaillant opina que el más importante hallazgo del estudio, es que la única cosa que importa en la vida, son las relaciones. Un hombre podría tener una carreta exitosa, dinero y una buena salud física, pero sin apoyo, sin relaciones de amor, no sería feliz («La Felicidad es solo el carro; el Amor es el caballo»).

Supone algo más que dinero y poder.

Los hallazgos del Gran Estudio se corresponden con los de otros estudios – que el dinero y el poder no dan la felicidad. Eso no significa que el dinero o el éxito profesional no importen. Pero son una pequeña parte de un cuadro mucho más grande – y, mientras parecen muy importantes en un momento dado, disminuye su importancia cuando lo miramos en el contexto de toda una vida.

«Nos encontramos que la felicidad de los últimos 70 años no se corresponde con haber nacido en una clase social o incluso con los ingresos de un hombre», opina Vaillant. «En términos de éxito, la única cosa que importa es que te encuentres a gusto en tu trabajo».

En función de cómo nos tomemos la vida, todos podemos llegar a ser felices.

Un hombre llamado Godferey Minot Camille entró en el Gran Estudio con una visión de la vida bastante pesimista: tenía los índices más bajos para una estabilidad futura de todos los participantes en el mismo, y había tenido varias tentativas de suicidio. Pero al final de su vida, era uno de los más felices. ¿Por qué? Como Vaillant explica: «Pasó su vida buscando Amor».

La conexión es crucial.

«La alegría es la conexión», dice Vaillant. «En cuantas más áreas de tu vida te sientas conectado, mejor».

El estudio encontró fuertes relaciones alejadas de las más importantes predicciones de la satisfacción vital. Y en términos de la satisfacción profesional, también los sentimientos de conexión con el trabajo era mucho más importante que ganar dinero o lograr éxito tradicional.

«La conclusión del estudio, no en un sentido médico, pero sí en el psicológico, es que la conexión es el verdadero objetivo a perseguir», dice Vaillant.

A medida que la vida avanza, las conexiones ganan aún más importancia. El Gran Estudio supone un fuerte respaldo al creciente cuerpo de investigaciones que han vinculado las relaciones sociales con la longevidad, los niveles más bajos de estrés, y la mejora del bienestar en general.

Los desafíos – y la perspectiva que éstos te dan – te pueden hacer más feliz.

El camino de la inmadurez a la madurez, dice Vaillant, es un movimiento del narcisismo a la conexión, y una gran parte de este cambio tiene que ver con la forma en la que manejamos los desafíos.

Los mecanismos de adaptación – «la capacidad de sacar oro a partir de basura», tal y como señala Vaillant – tiene un efecto significativo en los apoyos sociales y sobre todo en el bienestar. El secreto está en reemplazar el narcisismo, un enfoque unilateral sobre las oscilaciones emocionales individuales y la percepción de los problemas, con una maduración de las defensas de adaptación, explica Vaillant, citando a la Madre Teresa y a Beethoven como ejemplos.

«La Madre Teresa tuvo una infancia terrible, y su propia vida espiritual fue muy dolorosa», dice Vaillant. «Pero consiguió una vida muy exitosa a través del cuidado a otras personas».

Las expresiones creativas son otra forma de manejarse productivamente con los retos y alcanzar el conocimiento y el bienestar.

«El secreto de Beethoven, siendo capaz de arreglárselas con la miseria a través de su arte, fue cuando escribió «Ode to joy» («Oda a la alegría»), dice Vaillant. «Beethoven fue capaz de lograr conexión con su música».

The Huffington Post  |  By Carolyn Gregoire Posted: 08/11/2013

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