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ENTREGARSE A LA RESPIRACIÓN

Instante

Dicen que la observación de la respiración es la práctica más antigua y universal que ha utilizado el ser humano para calmar, centrar o estabilizar su mente. Concentrarse en ella nos ayuda a observar un proceso natural y absolutamente esencial para el mantenimiento de la vida en nuestro cuerpo y que suele funcionar de manera automática e inconsciente. Sin embargo seguramente hace miles de años la humanidad ya descubrió que mediante la atención y la intención podemos hacerla consciente y entrenar esa consciencia.

Centrar la atención en la respiración forma parte de muchas disciplinas orientales de movimiento consciente como el yoga, el tai chi o el chi kung, y constituye una parte esencial de las prácticas meditativas a lo largo del planeta en las diferentes tradiciones contemplativas.

Habitualmente, en el estado de conciencia ordinaria, vivimos identificados con los contenidos de nuestra mente, vivimos la vida a través del filtro de nuestros pensamientos. Nos identificamos con ellos y construimos una narrativa acerca de lo que es la vida, de lo que son los demás y de lo que somos nosotros. Nuestra atención suele estar atrapada en estados que nos zarandean del pasado al futuro y en las emociones que esa mente confusa y agitada nos genera.

La vida, tal y como es, tal y como se despliega verdadera y naturalmente momento a momento queda así fuera del alcance de nuestra conciencia.

Sin embargo, si llevamos la atención a nuestro cuerpo y de manera especial a las sensaciones que la respiración produce en él, salimos de la narrativa de nuestras mentes y entramos de manera directa en el ahora, en el momento presente. La respiración no es pasado ni es futuro, la respiración es el lugar en el que realmente está tu vida, tu respiración es la vida, pura vida sin aditivos, sin narraciones, sin interpretaciones. Cuando meditamos, y conectamos con la respiración, la respiración nos trae de vuelta al cuerpo, y ahí, donde está nuestro cuerpo es donde realmente está nuestra vida. En ningún otro lugar.

Desde que comencé a practicar la meditación, a mediados de los años 90, mi práctica ha ido evolucionando y se ha ido transformando de manera natural. Hoy en día para mí ha cobrado una enorme importancia el poder enlazar el estado de atención al momento presente con los estados expansivos del espacio del Corazón. Ahí se encuentra el hogar de las emociones positivas de alta vibración como la Gratitud, la Compasión, la sensación de Unidad con todos los seres, la Benevolencia y una profunda apreciación y reverencia por la Vida misma.

En estos días de confinamiento e incertidumbre a veces he experimentado episodios de insomnio, y en mitad de la noche me he puesto a meditar. Una de esas meditaciones decidí grabarla con mi móvil, sentada en la oscuridad porque sentí la necesidad de compartirla. Mi voz suena bajito, casi susurrando, pues no quería despertar a mi pareja que dormía en una habitación cercana.

No es una meditación previamente estructurada. Las palabras van surgiendo espontáneamente dejándome llevar hacia donde yo misma necesitaba dirigirme. Fue mi propia práctica en un momento en que necesitaba un refugio seguro. Tal cual, aquí la ofrezco, para todo aquel que sienta que puede ser también su práctica. Para todo aquel que sienta la llamada:

La respiración y el Corazón unidos en un abrazo de Presencia:

https://www.youtube.com/watch?v=lLPaKL8XHEY

Inmaculada Vallina 

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