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LATIENDO AL RITMO DE LA VIDA – Módulo 7 del Programa DESPIERTA – 29 de Mayo

Ritmos de la vida

«Sólo con los años se percibe el ritmo de las estaciones».

El ritmo nos envuelve y nos conforma. Si la vida es movimiento, si el movimiento envuelve todo en el Universo, ese movimiento está marcado por la sucesión regular de elementos débiles y fuertes, o bien de condiciones opuestas y diferentes. El flujo del movimiento visual o sonoro.

Se trata de un rasgo básico en todas las artes, especialmente en la música, la poesía o la danza.

En nuestra evolución como especie, nuestros antepasados se han unido en las vocalizaciones y los movimientos rítmicamente armonizados para potenciar los estados de UNIDAD.

El grito de guerra rítmico, la percusión rítmica de los chamanes, hasta hoy en día la fuerza rítmica de la música rock, han utilizado la capacidad que el ritmo tiene para unir a los seres humanos en una identidad colectiva compartida.

Y todo ello está envuelto por el latir de la vida misma, del Universo y sus ciclos.

Si observamos con cuidado el mundo que nos rodea, notaremos que todo está lleno de ritmos y «relojes» naturales que laten y nos dan una medida muy precisa del tiempo. Desde los movimientos de las partículas atómicas, hasta los desplazamientos de las galaxias.

El Universo entero está repleto de ritmos distintos que crean una sinfonía en la que estamos inmersos. El ritmo es la manera de contabilizar el tiempo en los organismos vivos:

  • Cada célula tiene un ritmo de división.
  • Contamos el funcionamiento del corazón en latidos.
  • La respiración en frecuencia respiratoria.
  • El funcionamiento del cerebro en ondas eléctricas.

Algunos ritmos son muy rápidos, como el batir de las alas de un insecto (miles de veces por segundo), mientras que otros como la hibernación o el deshielo se repiten una vez al año.

Cuanto más tomamos conciencia de nuestro entorno, más nos damos cuenta de que el paso del tiempo está marcado por cambios rítmicos: la sucesión de días y noches, las fases de la luna, las estaciones…….

Podríamos afirmar que EL RITMO ES LA ESENCIA DE LA VIDA. Si hay vida…… hay ritmo.

En nuestro cuerpo la vida se manifiesta en RITMOS VITALES:

  • El ritmo medio del corazón es de 70-80 pulsaciones por minuto.
  • El ritmo medio respiratorio es de unas 13 veces por minuto.
  • Las oscilaciones rápidas de nuestras ondas cerebrales oscilan de forma diferente durante la vigilia y el sueño, pero son siempre rítmicas.

Para que el cuerpo funcione correctamente ha de haber ritmicidad. No es que tengamos relojes, es que lo somos. Cada una de nuestras células funciona según un tic-tac que empezó a funcionar en la infancia del planeta cuando su rotación se estabilizó y generó el ritmo de los días y las noches, de la actividad y el reposo, y más tarde de la vigilia y el sueño.

Existe algo así como un reloj biológico y es universal en los seres vivos. Muchos de nuestros ritmos internos están armonizados con los ciclos de luz y oscuridad, de noche y día. Otros están asociados a las fases lunares al igual que responden las mareas.

La conexión con la realidad del ritmo que impregna todo lo que existe, nos conecta con una profunda sensación de unidad. Nos une a las galaxias, a los ritmos electromagnéticos que mueven los planetas, nos une a todos los seres sensibles. Somos ritmos y nuestra vida está inmersa en esa sinfonía constante. Somos notas, latidos de una sinfonía que nos rodea y que apenas nos paramos a sentirla. Cada uno de nuestros átomos participa de ese tic-tac que comenzó cuando comenzamos como un latido en el vientre de nuestra madre. Y ese tic-tac se parará con nuestro último latido, con nuestra última exhalación. Pero entonces, la sinfonía continuará sin nosotros, con absoluta perfección.

Pararnos a sentir y tomar conciencia de ello es una invitación a escuchar el latido de todo lo que existe. Cuando meditamos añadimos la presencia, la consciencia, al fluir de nuestra vida. Nuestra propia existencia, nuestra biografía, ha estado transcurriendo a lo largo de la vida a diferentes ritmos y compases. Ritmos lentos, tranquilos o tristes, ritmos rápidos, alegres o desenfrenados. Desde la infancia, hasta el momento actual, nuestra vida ha estado moviéndose incansablemente con distintas cadencias. Cuando sentimos el ritmo de nuestra respiración, cuando dejamos que nuestro cuerpo se mueva con los sonidos rítmicos del tambor o de la música, nuestra mente se unifica con la experiencia y aparece el estado de Presencia y de Unidad.

Sentimos cómo ritmo y participar conscientemente de la experiencia rítmica que nos rodea es un camino de exploración que nos lleva a la unidad con todo lo que existe.

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos se han movido o han cantado rítmicamente unidos para sentir su conexión. Han buscado así experiencias de éxtasis o trance para trascender los estados de conciencia ordinarios, para vibrar al unísono.

En el Programa DESPIERTA de este mes, exploraremos la experiencia rítmica, y la conciencia de los ritmos que impregnan lo que somos y todo lo que existe. Alternaremos diferentes experiencias de meditación estática y meditación en movimiento, y latiremos juntos en un mismo ritmo vital que nos une como seres humanos.

Serás profundamente bienvenido/a si te sientes atraído/a a compartir esta experiencia.

Inmaculada Vallina

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